Nací en una caja donde había 10 hermanos míos. Poco a poco fui viendo cómo mis hermanos eran escogidos por escritores, artistas y demás personas, hasta que quedé completamente solo. En ese momento pensé que mi destino era quedarme en esa caja para siempre.
Hasta que un día fui afortunado: una niña llamada Sara Sofía me llevó. En ese momento me colocó en su estuche escolar, oscuro y con bolsas de dulces. Al llegar a su casa me sacó y empezó a borrar un dibujo que, por cierto, estaba muy lindo. Acabó de borrar y me dejó encima de su mesa.
En ese momento llegó su hermanito, me miró, y enseguida me metió en su boca. Al rato llegó Sara y me rescató. Desde ese momento, Sara nunca me descuidó
Sara Sofia Medina Tunubala
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